Hablando
en términos culturistas, la palabra especialización
parece un vestigio del pasado, una auténtica pieza de museo.
Invariablemente, especialización se relaciona inmediatamente
con los tiempos de Grimek, Pearl, Park o anteriores. El último
autor que hizo referencia seriamente a la especialización
fue el gran John Me Callum desde las páginas de "Strength
& Health", pero hace ya tanto tiempo de ello... Hoy todo
es hablar de conjunto, armonía, proporción; pero yo
me pregunto, si un grupo muscular falla ¿cómo es posible
mantener la proporción si no es con la especialización?
Especializarse
en un grupo muscular significa poner nuestros mejores esfuerzos
en él, poner todas las energías (o casi todas) en
su entrenamiento, "desatender" los otros mejor desarrollados.
El entrecomillado de desatender no es un error de imprenta, desde
luego. No hay que entrenar exclusivamente el grupo muscular en el
que la especialización se lleva a cabo; el resto también
hay que trabajarlos, pero con menor volumen y con la intensidad
reducida a causa de haberse volcado previamente en el grupo retrasado.
Dejándose
llevar por el aspecto de los culturistas de competición parece
difícil encontrarles músculos retrasados en su desarrollo,
pero volviendo la vista al resto de los mortales que luchamos por
añadir algún gramo de músculo a nuestros físicos
la cosa cambia, Y si hay que señalar uno que se quede más
atrás que el resto, ése sin duda es la espalda.
¿Causa?
La ignoro. Quizá que un pecho grande y un par de buenos brazos
y hombros son más espectaculares y llamativos; quizá
que no tenemos ojos en la espalda para verla. ¡Vaya usted
a saber!
Especializarse
en la espalda no es tarea sencilla. Los músculos que la forman
son grandes y es necesario esforzarse a fondo para estimularlos.
Los lumbares, por ejemplo, no van a crecer haciendo eventualmente
unas cuantas series de Hiperextensiones, ni los trapecios con alguna
que otra de remo al mentón. Hay que "apretar el culo",
y perdón por la expresión pero nunca estuvo mejor
empleada, e ir a fondo en ejercicios como el remo, las dominadas,
el peso muerto o los encogimientos de hombros. Los que sepan hacerlos
también pueden apostar por las cargadas o las arrancadas
de fuerza; el resultado es músculo puro... y duro.
Veamos
los mejores ejercicios de espalda.
Remo
con barra: Hoy en día casi nadie hace remo. No me extraña
que las espaldas que se ven estén tan escasas de músculo.
Se le acusa de "peligroso'", pero el único peligro
radica en no saber cómo hacerlo.
Es fundamental
saber hacer remo correctamente (esto es aplicable a cualquier ejercicio,
pero por favor no lo olvidéis en el remo). No se trata de
subir y bajar el peso de cualquier modo; no habrá desarrollo
y sí un gran riesgo de lesión.
Al inclinarse
hacia delante para coger la barra hay que asegurarse de que la zona
lumbar está totalmente encajada, tensa y recta. Generalmente
recomiendo el agarre en pronación, pero si necesitáis
desarrollo en la parte inferior de los dorsales emplear un agarre
en supinación puede significar la solución. Es conveniente
elevar ligeramente el resto de la espalda de manera que los hombros
estén algo más altos que las caderas.
Partiendo
de esa posición hay que llevar la barra hasta la parte inferior
del torso, tensando la espalda y tratando de juntar los omoplatos
cuando la carga esté en el punto más alto. El descenso
debe ser lento y controlado, sin perder el arqueo necesario de la
columna. En realidad, los brazos y las manos son simples ganchos
cuya misión es sujetar la barra; los músculos de la
espalda son los encargados de hacer el trabajo. Es muy importante
completar el ejercicio con idéntica intensidad en todas sus
fases. Un error frecuente es obviar la contracción final,
que es una forma como otra cualquiera de limitar el crecimiento
muscular.
Dominadas:
Con este ejercicio no puede usarse la excusa de la "peligrosidad*,
pero se recurre en demasía a la de su "excesiva dureza".
Para hacer dominadas hay que aplicar siempre una carga mínima,
el peso corporal, lo que muchos aducen como el obstáculo
insalvable que les impide hacerlas. La mala noticia es que hay que
hacer dominadas para que la espalda crezca. No hay más remedio
que aplicarse en ellas.
Prefiero
las dominadas con agarre medio, ya que considero que reúnen
lo mejor de todas las variantes y son formidables para enfatizar
el estiramiento de los dorsales, pero hay otras muy a tener en cuenta.
Emplear un agarre algo más amplio, sin llegar a hacerlo tanto
que limite excesivamente él recorrido, es beneficioso para
tratar de dar amplitud a la espalda.
La mayoría
de los campeones optan por la combinación de todas las variantes
o algunas de ellas.
Podéis
hacer dominadas con agarre amplio, estrecho, medio o dominadas trasnuca.
En cualquier caso, es imprescindible hacer el ejercicio con control,
lentamente y completando todo el recorrido. ;Y sin olvidarse de
la contracción final que proponía para el remo! Tensar
la espalda y tratar de juntar los omoplatos cuando los brazos están
totalmente
flexionados
también potencia los resultados de las dominadas.
También
es válida la regla de usar los brazos como soporte y dejar
que sean los músculos de la espalda los que hagan el trabajo.
Obviamente,
para los que su peso corporal sea ligero está la alternativa
de colgarse peso extra; les recomiendo encarecidamente hacerlo.
Peso
muerto: Es un ejercicio insuperable para ganar masa muscular en
general; sólo Jos beneficios, en este sentido, de la sentadilla
son comparables a los que proporciona el peso muerto bien hecho.
Hay
dos variantes de peso muerto interesantes para el desarrollo muscular:
el peso muerto a piernas rectas y el peso muerto convencional. Ambas
son muy interesantes, pero para ganar músculo de verdad me
quedo con el convencional.
Los
pies deben estar separados a la anchura de las caderas y las manos
agarrando la barra por fuera de las piernas. Es un ejercicio en
el que hay que utilizar mucho peso, por Jo que es recomendable emplear
un agarre mixto (una mano en pronación y la otra en supinación)
o correas. La segunda opción es bastante más efectiva.
Las piernas deben estar flexionadas para que el plano de las caderas
esté más bajo que el de los hombros.
Partiendo
de esa posición, hay que estirar progresivamente las piernas
a la vez que se va enderezando el tronco. Controladamente, sin tirones,
hasta que el cuerpo esté totalmente erguido, pero ¡ojo!
sin inclinarse hacia atrás.
Expertos
como el desaparecido Mike Mentzer, consideran que no hay mejor opción
que el peso muerto para trabajar los músculos de todo el
cuerpo. Ciertamente el peso muerto hecho del modo descrito no deja
descansar un músculo desde los gemelos hasta los trapecios.
Este ejercicio no puede faltar en una rutina que pretenda desarrollar
la espalda en toda su extensión.
Encogimiento
de hombros: La función de los trapecios es la de elevar ios
hombros. Haciendo encogimiento de hombros estáis haciendo
trabajar los trapecios a fondo. Si, además, aplicáis
la técnica recomendada de tratar de juntar los omoplatos
y tensar la espalda cuando los hombros estén en el punto
más alto de todo el recorrido, romboides, teres y el resto
de músculos de la parte alta de la espalda se van a ver forzados
a entrar en acción.
Los
encogimientos de hombros se pueden hacer con barra o mancuernas.
Ambas posibilidades tienen sus pros y sus contras.
La modalidad
con barra permite manejar cargas más pesadas, pero al estar
el peso por delante del cuerpo, saca al movimiento de lo que debería
ser su plano normal. Eso sin mencionar la dificultad añadida
que implica para los hombros llevar la barra por delante de las
piernas.
Esto
no sucede empleando las mancuernas. El movimiento se hace de modo
mucho más natural. Lógicamente el agarre es más
complicado de mantener y manejar las mismas cargas que cuando se
hace con barra es poco menos que imposible. Eso sin contar que es
muy difícil encontrar mancuernas tan pesadas. No obstante,
y teniendo en cuenta que hay que hacer el ejercicio con una técnica
depurada y no será necesario usar Jdlajes récord,
prefiero la variante con mancuernas. Los problemas de agarre, si
los hubiera, son fácilmente soJucionabies con unas correas.
Para
especializarse en la espalda es suficiente con estos cuatro ejercicios.
Empleando dos de ellos cada vez, se entrenaría la espalda
dos veces por semana. Mi propuesta es la siguiente secuencia quincenal:
Semana
1;
LUNES
Peso
muerto: 10-8-5-3-3-3
Dominadas
con agarre medio: 10-8-6-4-4-4-6-8
JUEVES
Remo
con barra: 10-8-6-6-8-10
Encogimiento
de hombros: 3x6-10
Semana
2:
LUNES
Peso
muerto: 3x6-10
Dominadas
agarre amplio: 10-8-6-6-8-10
JUEVES
Remo
con barra: 10-8-6-4-4-4-6-8 Encogimiento de hombros: 10-8-6-6-8-10
Se varía
el número de repeticiones, según el ejercicio, de
una semana a otra. Se trata de provocar una alternancia en las cargas,
lo que se consigue modulando el volumen para que permita la total
asimilación de las cargas.
Hay
que tener en cuenta que se deben seguir entrenando también
el resto de los grupos, pero de manera que no afecten para nada
al trabajo de espalda. Las piernas, por ejemplo, habrá que
mantenerlas con movimientos de aislamiento como extensiones, curls
o Hack. Nada de prensa; y por supuesto sentadilIa ni pensarlo. Hay
que reservar casi toda la energía disponible para el entrenamiento
de espalda, por lo que habrá que proceder de modo similar
con el resto de grupos. Un entrenamiento a la semana y ejercicios
que no exijan una gran demanda de energía son las pautas
a seguir con ellos.
El aporte
de sustancias como la glutamina, la creatina y los aminoácidos
ramificados es fundamental para asegurar que se asimila la carga
de trabajo impuesta. Por eso es más que recomendable consumir
Recup-Bol, un producto de ASN que combina estas tres sustancias
y garantiza su perfecta asimilación.
Hace
ya unos años que se pusieron de moda los productos a base
de creatina y dextrosa. Su popularidad está bien justificada,
ya que cuando este tipo de fórmulas está bien diseñado
Jos resuJtados no se hacen esperar. Lo que no quiere decir que todo
sea perfecto en ellas.
El aporte
de creatina de estos productos suele ser de diez gramos en la dosis
de cien, suficiente para una persona de 80 ó 90 kilos. Esta
cantidad de creatina se acompaña de otra alta de azúcares
simples; en ocasiones hasta 80 gramos. Son ideales para tomar después
deí entrenamiento, ya que Jos músculos necesitan este
macronutriente para recargar los depósitos de glucógeno
vaciados con el machaqueo en el gimnasio. Estos azúcares,
además, provocan un pico de insulina que facilita la introducción
de creatina y otros nutrientes en la célula.