Beber
poca agua
Es de absoluta
importancia mantener el organismo hidratado durante el ejercicio,
para ello debes beber antes, durante y después del ejercicio,
prestando especial atención si realizas actividad física
en un ambiente caluroso en el que el grado de sudoración
aumenta.
Alimentarse
de forma escasa
Siempre ha de
mantenerse un equilibrio para que nuestro organismo progrese y responda
de manera efectiva y positiva al estímulo del ejercicio.
Así pues, es de suma importancia mantener una alimentación
completa en nutrientes y equilibrada que nos proporcione la energía
suficiente. Evita dejar largos periodos de tiempo durante el día
sin comer.
Ejercitarse
en ayunas o inmediatamente después de una comida copiosa
No debes realizar
ejercicio físico en ayunas, si lo haces, cabe la posibilidad
de generar una “hipoglucemia”, o lo que es lo mismo,
una disminución repentina de los niveles de azúcar
en sangre que podrá provocarte mareos y sensación
de malestar entre otros síntomas y consecuencias negativas.
Pero tampoco
debes de ejercitarte inmediatamente después de consumir una
comida copiosa, deja transcurrir algunas horas o bien consume algo
ligero de fácil digestión si has de acudir enseguida.
Usar
una indumentaria y/o calzado inadecuado
Cuando te dispones
a hacer ejercicio es necesario que las prendas que utilices estén
indicadas para ese fin, cómodas y que permitan la transpiración.
Complementos
como pendientes, collares o pulseras están de más,
pueden dañarse y además resultarte incómodos
o causar inclusive algún innecesario accidente.
Si eres de las
que apuran las zapatillas, olvídalo, un calzado deportivo
muy viejo y a consecuencia demasiado gastado, pierde la capacidad
de absorber los impactos y aumentará el riesgo de lesiones.
No olvides utilizar
sujetadores o tops apropiados (deportivos) que además de
permitirte ejecutar los ejercicios cómodamente, protegerán
tus pechos del impacto al que se verán sometidos en actividades
como el aerobic, carrera, saltos…
Abrigarse
demasiado durante el ejercicio
Es común
ver personas tremendamente abrigadas con la creencia errónea
de que al sudar más conseguirán adelgazar más
y mejor. Lo único que conseguirás con ello será
deshidratarte con mayor facilidad y disminuir tu rendimiento.
No seguir
una rutina de ejercicios
Debes ejercitarte
varios días en semana y seguir una rutina de ejercicios bien
repartida. No sometas tu organismo a un sobreesfuerzo absurdo y
nocivo pretendiendo hacer en un solo día lo que harías
en tres.
No cambiar
la rutina ni la intensidad de los ejercicios
El cuerpo se
acostumbra a un entrenamiento determinado, es necesario cada cierto
tiempo variar el tipo de ejercicios y la intensidad de los mismos
para progresar.
Olvidar
los estiramientos o forzar demasiado
Es de absoluta
importancia estirar antes y después del ejercicio para evitar
y prevenir lesiones. Calentar y realizar unos estiramientos suaves
antes de ejercitarte acondicionarán/prepararán a tu
cuerpo para el ejercicio y posteriormente además de ayudar
a desarrollar de forma más efectiva la musculatura, mejorarán
la flexibilidad y postura, minimizando las agujetas.
Recuerda no
forzar los estiramientos para evitar dañar fibras, tendones
o ligamentos, se ha de buscar la posición adecuada en la
que se sienta una tensión leve y mantener esa tensión
durante 20-30 segundos para conseguir un estiramiento efectivo y
seguro.
Levantar
demasiado peso y/o hasta sentir dolor
Un entrenamiento
efectivo y seguro ha de realizarse siempre aumentando el peso de
forma progresiva y de acuerdo a nuestra forma física y objetivos.
Levantar más peso del recomendable no te reportará
mayores beneficios, podrás ejecutar de forma incorrecta los
ejercicios, propiciarás las lesiones, desgarros musculares
y padecer dolores.
Sobre todo,
olvídate de competir en la sala con tus compañeros,
céntrate en ejecutar correctamente el ejercicio, ten en cuenta
la forma física en la que te encuentres y los objetivos que
persigues.
No respetar
los días de descanso
En toda rutina
de entrenamientos, es de suma importancia respetar los días
de descanso. El organismo requiere de descanso para recuperarse
y progresar.
*Recuerda la
clave: dieta equilibrada + entrenamiento + descanso = Óptimo
desarrollo muscular, menor riesgo de lesiones y más salud.
Entrenar
un músculo lesionado
Jamás
entrenes un músculo lesionado, solo serviría para
retardar la recuperación del mismo. Si te has lesionado,
no entrenes.
Realizar
los abdominales con las piernas estiradas
Para que un abdominal
sea efectivo y seguro, siempre has de ejecutarlo con las rodillas
ligeramente flexionadas, si lo ejecutas con las piernas estiradas
solo perjudicarás tu columna y además el esfuerzo
hecho por los abdominales será inferior.
Pedalear
con el sillín de la bicicleta demasiado bajo
Si pedaleas con
el sillín de la bicicleta demasiado bajo podrás dañar
tus rodillas seriamente y generar lesiones. La altura adecuada del
sillín será aquella en que la piernas queden casi
estiradas en cada pedalada teniendo apoyada la punta del pie en
el pedal.
Realizar
ejercicio físico intenso antes de dormir o bajo un calor
y sol de justicia
El ejercicio
físico intenso estimula el sistema central, ocasionando que
si después te irás dormir puedas padecer insomnio.
Realiza ejercicio suave si esta muy próxima la hora de irte
a la cama.
Igualmente,
siempre que sea posible, evita el ejercicio físico intenso
en las horas centrales del día si el ambiente es muy caluroso,
opta por hacer tu rutina de ejercicios en la mañana temprano
o bien al anochecer, rendirás más y mejor.
Correr
sin calcetines y correr descalzo
Nunca corras
sin calcetines, el contacto directo de los pies con la zapatilla
propiciará la aparición de infecciones, rozaduras
y molestias. Igual de importante es asegurar una pedicura correcta
en la cual las uñas deberán estar cortadas rectas
y no llevarlas ni demasiado cortas ni demasiado largas.
Siempre se ha
de correr con un calzado deportivo adecuado e indicado para ese
fin, si sueles ir a correr por la playa hazlo siempre con zapatillas,
disminuirán el impacto del cuerpo contra el suelo y evitarás
padecer lesiones de tobillo.
Hacer deporte y ejercicio físico por obligación.
Si haces ejercicio
por obligación, comenzarás poniéndote excusas
y finalmente, abandonando el ejercicio, no podrás convertirlo
en un hábito del cual puedas beneficiarte y disfrutar.
El ejercicio
que realices debe derivar en una práctica placentera con
la cual disfrutes, por ello has de tener en cuenta el abanico de
posibilidades que te presenta el deporte y elegir la práctica
que más te agrade y se adecue a tus objetivos.